La veteranía en sí misma no suele ser garantía de casi nada, salvo en muy
contadas ocasiones en las que los titulares de un negocio -en este caso el
restaurante “Délices de France”, que estos días celebra su medio siglo de
existencia- deberían figurar en los anales de la honradez y de la coherencia y
sus biografías ser objeto de estudio en las escuelas de hostelería y en las de
negocios.
Todo empieza con un modelo, el de la familia como núcleo, experimentado con
creces a lo largo y a lo ancho de los siglos.
Los padres del prodigio son Juan Gómez y su esposa Rosa, empleados en un
primer momento por los fundadores del establecimiento y secundados después por
un equipo fiel y eficiente que se ha visto reforzado en los últimos tiempos por
su hijo Sergi, maître y estudioso del mundo de los vinos cuyo liderazgo actual al frente del negocio nadie pone en
duda.
Con estos mimbres la casa, adquirida hace años por la familia Gómez a los
que iniciaron el recorrido, se ha
desarrollado con armonía, ha potenciado su vocación y se ha convertido en
referencia de un modo de hacer de hondas raíces clásicas, lo que supone entre
otras cualidades un buen gusto innato, a años luz de cualquier connotación
rancia o anticuada.
Con sus cincuenta envidiables años, “Délices de France” es ahora y más que
nunca referencia ciudadana enraizada en la parte alta y elegante de Barcelona,
lo que supone carácter, rigor, buen gusto, conocimiento profesional, voluntad
de permanecer en el segmento culto de la profesión y un exquisito sentido del
equilibrio.
De ahí las recetas más tradicionales de la cocina catalana de cada
temporada, pero también la presencia de las formulaciones francesas, ejecutadas
con precisión por Rosa, matriarca, cocinera e insustituible piedra angular de
la casa.
Fruto de su experiencia es entre otras cosas el menú diario, articulado
alrededor de nociones básicas que incluyen lo más característico de cada época
del año, de las culturas que conviven en el lugar, del mejor producto y de las
muy buenas maneras de la cocinera.
La cocina francesa más genuina comparte honores y preferencias con los
platos señeros de nuestra cocina tradicional de raíz popular, invitando a
menudo a elegir un primero de nombre afrancesado y un segundo de esta tierra
nuestra. O al revés.
Más que decorado, el restaurante parece haber crecido sin prisas alrededor
del trabajo diario, del paso de los años y de las necesidades que han ido
surgiendo. Un espacio cálido, sobrio y muy acogedor, de los que invitan a
repetir café, a alargar la charla y a experimentar el bienestar en primera
persona, ajenos al bullicio urbano de la calle Muntaner que
discurre a pocos metros. La parroquia, mayoritariamente de la zona, contribuye
a crear la atmósfera especialmente “douillette” y confortable que caracteriza
el lugar.
“Délices de France” no es una novedad. Es parte del patrimonio de la ciudad
y debería figurar en las agendas de cuantos gustan de disfrutar de la intimidad
recoleta de los espacios privilegiados.
Sosiego, muy buen servicio, impresionante calidad, excelente bodega
gestionada por Sergi, precios al alcance de la mayoría y la sensación,
impagable, de estar en el lugar adecuado.
Fotos Eddy Toral
Muntaner, 443
08021 Barcelona
Tel. 932 019 469
www.delicesdefrance.com
www.socailmediarestaurantes.com
No hay comentarios:
Publicar un comentario