viernes, 25 de noviembre de 2016

DÉLICES DE FRANCE.


La veteranía en sí misma no suele ser garantía de casi nada, salvo en muy contadas ocasiones en las que los titulares de un negocio -en este caso el restaurante “Délices de France”, que estos días celebra su medio siglo de existencia- deberían figurar en los anales de la honradez y de la coherencia y sus biografías ser objeto de estudio en las escuelas de hostelería y en las de negocios.

Todo empieza con un modelo, el de la familia como núcleo, experimentado con creces a lo largo y a lo ancho de los siglos.

Los padres del prodigio son Juan Gómez y su esposa Rosa, empleados en un primer momento por los fundadores del establecimiento y secundados después por un equipo fiel y eficiente que se ha visto reforzado en los últimos tiempos por su hijo Sergi, maître y estudioso del mundo de los vinos cuyo liderazgo  actual al frente del negocio nadie pone en duda.

Con estos mimbres la casa, adquirida hace años por la familia Gómez a los que iniciaron el recorrido,  se ha desarrollado con armonía, ha potenciado su vocación y se ha convertido en referencia de un modo de hacer de hondas raíces clásicas, lo que supone entre otras cualidades un buen gusto innato, a años luz de cualquier connotación rancia o anticuada.

Con sus cincuenta envidiables años, “Délices de France” es ahora y más que nunca referencia ciudadana enraizada en la parte alta y elegante de Barcelona, lo que supone carácter, rigor, buen gusto, conocimiento profesional, voluntad de permanecer en el segmento culto de la profesión y un exquisito sentido del equilibrio.

De ahí las recetas más tradicionales de la cocina catalana de cada temporada, pero también la presencia de las formulaciones francesas, ejecutadas con precisión por Rosa, matriarca, cocinera e insustituible piedra angular de la casa.

Fruto de su experiencia es entre otras cosas el menú diario, articulado alrededor de nociones básicas que incluyen lo más característico de cada época del año, de las culturas que conviven en el lugar, del mejor producto y de las muy buenas maneras de la cocinera.

La cocina francesa más genuina comparte honores y preferencias con los platos señeros de nuestra cocina tradicional de raíz popular, invitando a menudo a elegir un primero de nombre afrancesado y un segundo de esta tierra nuestra. O al revés.

Más que decorado, el restaurante parece haber crecido sin prisas alrededor del trabajo diario, del paso de los años y de las necesidades que han ido surgiendo. Un espacio cálido, sobrio y muy acogedor, de los que invitan a repetir café, a alargar la charla y a experimentar el bienestar en primera persona, ajenos al bullicio urbano de la calle Muntaner que discurre a pocos metros. La parroquia, mayoritariamente de la zona, contribuye a crear la atmósfera especialmente “douillette” y confortable que caracteriza el lugar.

“Délices de France” no es una novedad. Es parte del patrimonio de la ciudad y debería figurar en las agendas de cuantos gustan de disfrutar de la intimidad recoleta de los espacios privilegiados.

Sosiego, muy buen servicio, impresionante calidad, excelente bodega gestionada por Sergi, precios al alcance de la mayoría y la sensación, impagable, de estar en el lugar adecuado.


Pierre Roca


Fotos Eddy Toral















Muntaner, 443
08021 Barcelona
Tel. 932 019 469
www.delicesdefrance.com
www.socailmediarestaurantes.com

  




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